Si antes de recibir al Villarreal el aficionado soriano estaba cada vez más crispado por ver a su equipo hacer el ridículo sin vergüenza fuera en casa o fuera a domicilio, ahora parece que han cambiado las cosas. La grada demandaba entrega por la camiseta y si hiciera falta, que rodaran cabezas. Y parece que desde entonces, la suerte y las ganas acompañan.
El punto de apoyo de esta palanca fue el partido contra el submarino amarillo. Entonces, veníamos de dar una pésima imagen contra el Girona; pero cuando todo parecía que estábamos en las circunstancias más adversas, remontamos. La presión al Villarreal, lo atosigaba: Los defensas -al menos en la primera mitad- no dejaban ningún resquicio en defensa, el mediocampo presionó lo más arriba posible y la delantera no dejó opción al balón jugado.
Posteriormente tocarían dos partidos complicados: Barcelona B y Almería. Ambos fueron solventados con empate, y no excesiva mala imagen, pero huelga decir que una igualada nunca se plantea como buen resultado, y aún más cuando se va en caída libre hacia el descenso.
De derrotas a empates, y ahora, a victorias. El Real Madrid Castilla, que sirvió como aspirina, sucumbió ante el Numancia como local, en el Alfredo Di Stéfano. Ya el juego daba resultado, y aunque fuera de remontada, cazábamos los tres puntos lejos de Los Pajaritos. Y la victoria trajo de la mano otra victoria, contra el Sabadell.
Ahora, el panorama es el siguiente: Estamos a cuatro puntos de los playoffs propiamente dichos, pero como el Barcelona B no puede ascender, con superar al Sabadell -a un punto- sería suficiente; el descenso se nos plantea a ocho puntos, así que no nos podemos despistar.
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